Una vez al año, desde hace algunos años, llega el famoso halloween. Cuando estaba en pre-kinder, en el colegio, me acuerdo que nos hacían celebrar halloween; pero era otro cuento, porque era un colegio Inglés, y como colegio inglés parte de la enseñanza de la cultura anglosajona. Pero ¿qué es el Halloween? bueno, partió como una celebración celta de fin de la cosecha, o sea está muy relacionada con el otoño y nada relacionada con nuestra primavera del sur del mundo, además pór mucho que digan que somos los ingleses de américa no tenemos nada que ver con ellos culturalmente hablando (aclaro que la expresión, tan orgullosamente usada por algunas personas, se refiere a una analogía poco afortunada: es porque al igual que a Inglaterra, todos nuestros países vecinos nos odian).

¿Cómo fue que llegó acá? yo culpo a los canales de cable, y a los papás que dejan solos a sus niños por horas frente a ellos. Nos inundan con especiales de Halloween, y los niños imitan todo lo que ven en televisión, eso es más que sabido. Lo peor es que la celebración llegó distorsionada; los niños salen tipo 10 de la noche a pedir dulces a sus vecinos, disfrazados y con sus canastos con forma de calabaza que el comercio aprovecha de vender. Si no les das lo que piden, o no abres la puerta por abc motivos, te empapelan la casa de papel confort y hacen un omelette de tu patio. En los países del norte, incluido méxico que tiene algo parecido a halloween pero que NO es halloween, son celebraciones sanas y tradicionales.

Estoy en contra del Halloween por esta sencilla razón: tomamos una tradición ajena a nosotros (que además aprovechan los comerciantes, quienes la alientan por las ganancias jugosas que les reporta esta infame celebración, y otras) y dejamos en el olvido tradiciones bonitas de nuestro propio país. El ejemplo más claro de la muerte de una tradición bonita es la Cruz de Mayo, una tradición importada desde España, que es parte de nuestra cultura ibero-americana. Cuando yo era chica, pasaba la gente de la Cruz de Mayo por las casas; pedían alimentos no perecibles para regalar a los pobres y a los albergues. Era un tremendo acontecimiento, sobre todo mucho antes de que yo naciera, cuando mis abuelos eran jóvenes ,y mis papás. Todos se preparaban para recibir a la cruz de mayo, hacían canastos bonitos para regalar, se reunían a esperar a que la cruz pasara por la casa. Con los años, la tradición moría poco a poco, al punto de que ahora ya no pasa la cruz por las casas, y la gente de mi edad ni se acuerda de que existía. Los canticos tradicionales de la gente de la cruz, ya no se escuchan. Parece que la Cruz de Mayo es poco rentable para los comerciantes, así que ¿para qué hacerle propaganda?, si se pueden seguir importando festividades comerciales, se puede seguir inventando festividades, porqué no. ¿Qué vendrá otros años? ¿el año nuevo chino tal vez? ¿el 4 de julio?